La ciencia, los medios sociales y yo

Quiero compartir con vosotros la razón por la que a mi edad “aterricé”  en este lío de los Medios Sociales. Tenía 50 años cuando empecé a asomar la nariz en ellos a un nivel más profesional. ¿Fruto de la casualidad? Yo no creo en la casualidades aunque si en las causalidades, pero este tema merece un post donde os contaré cosas sorprendentes que me han pasado, alguna de ellas difíciles de explicar con una mente científica.

En 1º de BUP tuve un profesor de Ciencias Naturales en el CEU de Montepríncipe, Luís Vicente, que nos explicó la asignatura con tal pasión que consiguió que me enamorara de ella. Me pareció un mundo fascinante el de la naturaleza, los seres vivos, la vida en sí. Desde entonces tuve bien claro lo que quería estudiar: Biología. Recuerdo que mi padre quería que estudiara Farmacia o Químicas, quizás con la idea de que algún día entrara a trabajar en el Laboratorio de Aduanas (él fue Inspector de Aduanas), pero afortunadamente al ser la 5ª de 9 hermanos le debí pillar cansado y no fue muy insistente. Realmente tengo que agradecer a mis hermanos mayores el camino que me abrieron, pues el pressing al que fueron sometidos ellos no tiene nada que ver con lo que a mi me tocó vivir.

Cuando empecé la carrera de Biología pensaba que después me quedarían ganas para complacer a mi padre estudiando Químicas y/o Farmacia (carreras que también me gustaban, lo confieso), pero no fue así y no sólo porque él falleció justo cuando acabé la carrera (junio de 1986), siendo la primera de los 9 hermanos en acabar mis estudios, sino porque ya no me quedaban ganas de seguir estudiando. Me casé a la semana de su fallecimiento y empecé a trabajar en la Estación Biológica de Doñana (CSIC), concretamente en la Reserva Biológica, con 24 añitos. Aquello es el paraíso con el que sueña todo Biólogo-Zoólogo. Por cierto, la carrera la estudié en la Facultad de Biología de la Universidad Complutense de Madrid y tuve la fortuna de tener dos profesores estupendos en la especialidad de Zoología, José Luis Tellería y Tomás Santos. Estuve cerca de 20 años trabajando en Doñana y llevando la Oficina de Anillamiento de Aves.

Charina en Doñana tesina lechuza

En octubre de 2005 me vine a vivir a Mallorca, con mi segundo marido y empecé a trabajar en el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (CSIC-UIB). Parece que una está destinada a seguir a sus maridos allá donde ellos estén. He de confesar que aunque es difícil dejar atrás un trabajo como el de Doñana, la vida a veces nos impulsa a ir por otros derroteros y Mallorca también es un paraíso, con mucha menos biodiversidad, eso si, pero no se puede tener todo en esta vida.

Charina en el despacho del Imedea

En junio de 2012 una amiga de mi amiga Encarna que necesitaba horas de prácticas para finalizar su master de Coaching, se ofreció a Coachearme gratis (gracias amiga Isolde, algún día podrías llegar a ser una pieza clave en el rumbo que tome mi vida, quien sabe). Isolde me ayudó a ver lo mucho que me apasiona el mundo de los medios sociales como herramienta de comunicación y “casualmente” me surgió la oportunidad de hacer, en septiembre de ese mismo año, un mini curso de 70 horas de Community Manager en la CAEB. Ese cursito me serviría de “aterrizaje” en esos medios y aunque muy básico, empecé a darme cuenta de lo mucho que me apasionaba el tema.

Community Manager CAEB

Todo ello sumado a la crisis profunda de la Ciencia en España y más concretamente de su buque insignia, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el que llevo trabajando desde 1986, hizo que me animara a dar ese paso hacia los Medios Sociales y  matricularme ya en un señor curso de Community Management de la FUNED de 500 horas, que duró desde febrero hasta junio de 2013 (el dinero que mejor he invertido en los últimos años). He de confesar que lo que verdaderamente me impulsó a hacerlo fue el temor a la posibilidad de encontrarme en cualquier momento con 50 años y sin oficio ni beneficio, al no ser personal funcionario sino laboral fijo y teniendo en cuenta la situación crítica que atravesaba entonces el CSIC. Mientras hacía el curso de FUNED también me apunté a otro de Comunicación Científica: “Abriendo la Ciencia“, organizado por Obra Social La Caixa, en el cual presentamos el proyecto: “Tu científico de cabecera”, teniendo como tutora a Patricia Fernández de Lis (entonces directora de MATERIA y ahora también Redactora jefa de Ciencia y Tecnología de EL PAÍS). Y ahí fue donde me di cuenta de que la Ciencia necesitaba urgentemente ser divulgada para llegar a todo el mundo, y no sólo a los especialistas o a los ya de por si interesados en ella.

Diploma CMFuned

El curso de Community Manager me ha ayudado a darme cuenta de lo importante que es saber gestionar las redes sociales, incluso las tuyas propias. Es más, creo que TODOS deberíamos aprender a gestionarlas bien. No se si en los colegios hay alguna asignatura que lo enseñe, pero si no es así, deberían hacerlo. Aprendes a compartir, a respetar a los demás (sus ideas, sus puntos de vista, etc), a gestionar crisis e infinidad de cosas más, todas ellas aplicables a la vida diaria.

Cuando aprendes a gestionar bien los medios sociales te choca que haya algunos Community Manager tan nefastos llevando según que redes sociales, no sólo de pequeñas empresas, sino incluso de grandes instituciones. Esos que sólo comparten su propio contenido, que se llega a hacer cansino, sin dar visibilidad a otros que comparten cosas de su sector igual o incluso más interesantes que las suyas propias. En el curso de CM de FUNED aprendí que actuar así es SPAM puro y duro. Lo que me sorprende es que algunos de ellos tengan tantos seguidores. En fin, que está muy bien pero esa no es la filosofía de las redes sociales, sino que hay que ser generoso, como dice el amigo TaxiOviedo.

Tweed de TaxiOviedo

Hasta ahora no me he visto en la necesidad de recurrir al Community Management para subsistir y me he limitado a ayudar a amigos con sus redes profesionales. Realmente el trabajo del Community manager es un “marrón”, no por el trabajo en si, que me gusta, sino por la de tiempo que hay que invertir en él para hacer un buen trabajo y ser un buen profesional.

Esta semana me ha sido muy gratificante la mención que se me ha hecho en el blog de la Asociación Española de Comunicación Científica (AECC), en su post “MUJERES CIENTÍFICAS EN TWITTER: EXISTEN“, por estar la número 12 de su ranking de mujeres científicas en Twitter. No se, por fin me he sentido útil compartiendo y divulgando y eso me gusta. Como me decía uno de sus autores, Oscar Menéndez, es a mis seguidores en Twitter a los que tengo que agradecer esta mención y no a ellos, los autores del post (Ángela Monasor, Esther Paniagua y Óscar Menéndez). Pero personalmente estoy muy agradecida a todos ellos (autores y seguidores). Millones de gracias por la mención en tan relevante blog y millones de gracias a mis seguidores, porque entiendo que me siguen por considerar interesante lo que comparto.

Me encanta COMPARTIR y si de paso soy útil con la divulgación de la tan maltrecha ciencia de este país, pues mejor que mejor. ¡Ojalá pudiera ser más útil!

 

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¿Cuánto vale tú tiempo?

La verdad es que, hablando de tiempo, no es que ande muy sobrada de él justo en estos momentos, pero acabo de leer un tuit con el hashtag “#gratisnotrabajo” y no me he podido contener. El tuit tiene un enlace al post “Cuando la economía de guerra te hace pedir a un freelance que trabaje (casi)gratis” cuya lectura os recomiendo.

El valor del tiempo

Lo cierto es que es un tema que hace tiempo que ronda mi cabeza. Pienso en ello cada vez que alguien me pide que le dedique mi tiempo para echarle una mano, mientras él factura cada vez que dedica el suyo a alguien. Siempre me quedo con las ganas de preguntarles a esas personas cuánto creen que vale una hora de su tiempo y por lo tanto, del mío.

Lo mismo pienso de las personas impuntuales. Esas que nunca llegan a la hora. Supongo que porque creen que su tiempo es más valioso que el de quién les está esperando. Realmente es una falta de consideración tan grande, que no consigo entender que no lo vean.

Ahora que estoy “mas liada que la pata de un romano”, trabajando por las mañanas y haciendo un master por las tardes, me doy cuenta de lo valioso que es el tiempo de cada uno. Me he visto obligada a dosificar al máximo mi escaso tiempo libre.

Lo cierto es que hay gente que cree que ha venido a este mundo a “trabajar como un chino” (realmente los chinos trabajan de sol a sol, me consta) y/o amasar fortuna, aunque con ello limiten su tiempo de ocio a nada o casi nada. Bueno, tiene que haber de todo en este mundo y todas las posturas son muy respetables. Desde luego yo no soy uno de ellos.

El valor del tiempo

Cada día que pasa valoro más mi tiempo, y la cantidad de horas que estoy invirtiendo en aprender una nueva profesión, la de Community Manager, me hacen valorarlo aún más.

Resumiendo, me parece una falta de respeto cuando a uno se le pide “trabajar por amor al arte”. ¿A que arte?, ¿al arte qué tú tienes despreciando mi tiempo con respecto al tuyo?

La falta de tiempo

La necesidad de un Community Manager en las empresas: REINVENTÁNDOME!

Un Community Manager es la persona encargada o responsable de sostener, acrecentar y, en cierta forma, defender las relaciones de la empresa con sus clientes en el ámbito digital, gracias al conocimiento de las necesidades y los planteamientos estratégicos de la organización y los intereses de los clientes.

El siguiente vídeo explica de una manera muy simpática la función que desempeña:

En España esta figura cada vez se está haciendo mas necesaria y en poco tiempo las empresas sin presencia en las Redes Sociales van a estar en desventaja con respecto a las que sí lo estén.

Si tienes una empresa, te animo a que pienses en ello!

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