Adiós, hermana, hasta siempre

Querida Cova,

Ayer hizo una semana de tu fallecimiento y aun no me puedo creer que nunca más volveremos a verte (al menos en esta vida). Tengo una sensación extraña, porque siento una especie de alegría por ti, al liberarte al fin de la tortura de este doloroso cáncer, que te ha tenido prácticamente inmovilizada en cama estos últimos 7 meses y pico.

CovaMamáyYoDespués de casi toda una vida distanciadas, el universo quiso que a principios de 2013 empezáramos a conectar y llegáramos a hacernos amigas. Todos estos meses ha habido tanta complicidad entre nosotras, que ahora el vacío es aún mayor. Hemos podido aclarar los malentendidos que nos habían distanciado tanto, sobre todo en la última etapa. Todo ello fruto de la incomunicación.

Fuiste la única de los 8 hermanos que faltó a mi segunda boda y ya te he dicho cómo te eché en falta. Recientemente me has explicado el por qué. Incomunicación.

Apenas me quedan lágrimas para llorar tu muerte y es que llevo desde finales de noviembre sin parar de hacerlo. Te pedí que me contaras a diario tus dolores, tu sufrimiento, para de alguna manera compartirlo y sufrirlo contigo. Aunque he ido atenta para que tu pena no me invadiera, te confieso que no he podido evitar ser en ocasiones un poco “ceniza” y llorarte con la gente más próxima a mi.

Estos meses he admirado la entereza con la que has llevado la enfermedad. Con tus pequeños (y escasos, creo) momentos de “pánico” y es que no era para menos, con un cáncer de vejiga con metástasis en músculo y en hueso. Pero siempre has estado convencida de que lo vencerías, hasta el último instante.

He buscado como loca unas últimas “instrucciones”, pero ni rastro. ¿Será posible que te hayas ido de este mundo sin hacerlo, tu que lo has tenido siempre todo bien atado?

Creo que te has apoyado en mí desde el principio de este tercer brote de la enfermedad , con la que llevabas luchando la friolera de 16 años, porque viste que respetaba tus decisiones ante ella.

Nunca te quisiste dar químio y siempre lo he respetado porque ni yo misma se que habría hecho en tu lugar. Has probado todo tipo de medicina alternativa, alguna de ella “brujería” pura y dura (como yo le llamaba y que a ti no sólo no parecía importarte, si no que incluso te reías conmigo).

Pero todo ha sido en vano y finalmente la enfermedad pudo contigo. Te agotó, te extenuó y mira que has luchado como una jabata. ¡Que perseverancia! ¡Cómo te he admirado todos estos meses!

CovaComuniónConPapáMamáMiguel

Con sólo 55 años y tanto por vivir… ¡No es justo! Aunque…¿quién ha dicho que esta vida sea justa? No, no lo es. Nuestro padre también murió joven, con 57 años. Ahora, leyendo tus diarios para intentar entenderte y acercarme más a ti, veo que tristemente nunca llegaste a superar su muerte y que la tuya ha sido una vida con una necesidad imperiosa de amor, que finalmente no pareces haber encontrado.

Ojalá hubiera habido más comunicación entre nosotras. Te habría ayudado, hermanita. Las cosas no siempre eran cómo tu las percibías. Te costaba un montón ponerte en el lugar del otro. Y eras tan tajante y tan exigente… Pero no sólo con los demás, también contigo misma, lo que es peor aún.

No, hermanita, nunca fallaste a nuestro padre y me consuela pensar que ahora estás con él y que por fin sabes de sobra que así es. Siempre podríamos hacer más de lo que hacemos por nuestros seres queridos, pero ¿dónde está el límite?CovayYoPeques

Yo misma me culpo de no haberme cogido antes las vacaciones para estar contigo cuando más me necesitabas (llegué a tus últimas 3 horas y pico de vida y por los pelos). Lo cierto es que no quería quedarme sin días para el triste final y es que era tan difícil calcular el tiempo que te/nos quedaba…

Necesitaba saber que no morirías sola. Que yo estaría ahí acariciándote, dándote la mano y diciéndote cuánto te quería. Estabas muy inquieta, intentabas decirme cosas que no logré entender, ¡que rabia! De pronto abriste los ojos muy grandes mirando al techo y pensé que debías estar viendo a nuestro padre. Y de pronto me miraste a mi.

Yo encima te cogía la mano y te decía: “Ojalá hubiera podido hacer esto mismo con papá” (acariciarle, cogerle la mano…). Pero entonces yo era demasiado joven (tenía 24 años) y supongo que debía estar muy asustada.

También te dije, acariciando tu mano: “Qué tontas hemos sido… 50 años para llegar a esto…”. Lo cierto, hermanita, es que estoy satisfecha de que nos hayamos reencontrado, aunque tarde. Y ahora te siento incluso más cerca.

CovaNiñaUn mes antes de tu muerte escuchábamos juntas el disco que te regaló por tu cumple nuestro hermano mayor, “To be loved”, de Michael Bublé y las dos coincidíamos en las canciones que mas nos gustaban. Precisamente “Close your eyes” es la que más. Quién me diría que en un mes escaso estaría acariciándote la frente y diciendote: “Cierra los ojos y descansa”…

Debes estar revolucionando el universo, “pizpireta” (como te ha llamado uno de tus amigos) y me consta que así es, porque no paras de mandar señales (algunas de ellas absolutamente inexplicables para una mente científica).CovaRománico 

Has sido “genio y figura”, toda carácter, pero, como en más de una ocasión me dijo nuestra madre: “Covadonga será lo que sea, pero es toda corazón”. Y así lo creo yo también.

Afortunadamente la enfermedad de nuestra madre ha impedido que sea consciente de tu muerte. Se limitaba a decir: “Hay que ver, esa pobre mujer, la de meses que lleva en cama…”. No ha preguntado qué ha sido de ella. Y lo cierto es que justo ahora parece verte por la casa y le pregunta a su cuidadora: “¿Donde va Cova?”

Nuestro padre habría cumplido años el día 10 de abril y tu te fuiste el 9. ¡Casi lo clavas, hermanita!

¡Descansa en paz! TE QUEREMOS

CovayYo

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